Gracias a los que siguen el blog y que los publican en otros medios de difusión como facebook o msn. Lamento informarles que la historia se pondrá un poco oscura. A esto me refiero a lo siguiente: Mi interior me dicta que debo tornar la historia un poquito mas escalofriante, ya que, como solo algunos saben, mi manea de ser no es tan "amorosa como quisiéramos" así que para las personas que aun leen este blog (muchisismas gracias chicos) me temo que pondremos las cosas un poco mas sangrientas a partir de estos capítulos. Los quiero chicos y estén atentos que creo que les daré una pequeña sorpresa:
-Humm- Sofía empezó a flotar boca arriba-Supongo
que cuando te llegues al portal de aquí, despertaras allá.
-Genial, vamos a dormir, me muero por salir de
aquí….
-Pues- Lo interrumpió ella- no es solo dormir, no
es tan fácil. Veras, gracias a la mochila con la que me equipo Azucena, yo
puedo salir haciendo un ritual especial. Mi espíritu tiene una especie de
permiso para estar aquí, en el mundo espiritual; pero el tuyo, José, está atado
aquí, porque entraste de manera voluntaria y necesitas viajar un tramo hacia el
sur- Se acercó a la orilla y apunto hacia adelante, como lo hacía la corriente
del rio- Y ver a una persona que te dirá que hacer. Bueno, eso dijo Azucena.
-¿Quién es Azucena?
-¿Recuerdas a una chica que vivía cerca de mi casa,
con la que llevo buena amistad. Bueno, ella me acompaño al hospital a verte.
Entramos a tu cuarto y se te quedo viendo fijamente. Le pregunte que hacía,
pero ella se acercó a ti, tomó tu mano un rato, la sostuvo y suspiro; Después con
los dedos, abrió tus parpados, deslizo la mano hasta lo boca y la presionó. Al
final, susurro algo que no entendí, se volvió a mí y dijo “Tienes que
rescatarlo, alguien lo tiene retenido en el mundo espiritual y no lo deja ir”
Me explico lo que debía hacer y si estaba dispuesta a hacerlo; acepte y lo
preparo ella todo para el “viaje”.
Sofía se acercó más a la orilla y luego se sentó al
lado de José. Había tantas preguntas por contestar.
-Ella sabe de estas cosas porque su abuela le
enseñó, una vieja hechicera que tenía costumbres antiguas y creía en muchos
dioses.
-Eso contesta algunas preguntas- dijo distraído él,
tomando entre sus manos unas ramitas húmedas y verdes y tejiéndolas entre sí-¿¡Cómo
es que no he dormido?
-Pues, Pilar te tenía en un mundo subterráneo; es
el lugar al que van los espíritus que sienten culpa o pagan lo malo que
hicieron en la vida. Ese lugar terrible y sin luz, lleno de ruidos que
atormentas y recuerdos que te torturan, es donde deben penar las maldades que
cometieron en vida, si se arrepienten de ellas. Pilar estaba ahí para pagar las
cosas terribles que nos hizo, pero es un ser poderoso al igual que Azucena,
supo cómo llevarte lejos en ese laberinto bajo tierra y esconderte de mí. Tarde
algo en encontrarlos pero gracias a los amuletos que me proporcionó Azucena,
pude localizarlos rápidamente.
- Pero como es que…
-Ahh, si tu pregunta- Chapoteó los pies en el agua
con impaciencia- En este “mundo subterráneo” no se puede sentir nada más culpas
y miedos. No sientes calor, no sientes la tierra entre tus dedos, no sientes el
fluir del agua… Nada, no sientes nada que no sea temor, remordimiento, celos,
aprensión, desesperación., en fin, mucho de eso. La única ventaja (y fue una
gran ventaja por parte de Pilar) es que tampoco sientes hambre, sed o… sueño.
Es por eso que no has dormido. ¿Por qué la importancia de Dormir?
-Es que pensé…. Esto es como un sueño, tal vez solo
tenga que dormir y me iré ¿No? Y con eso, no sería necesario que hiciera ese
camino hacia el sur… sin ti…
¿Y a quién engañaba? Tenía mucho miedo de todo lo
que le estaba pasando. José no lograba entender que era lo que ocurría o que
era lo que pasaba entre ellos. Su cabeza se inclinó hacia abajo y dejo que sus
manos la sostuvieran. Sería muy vergonzoso llorar frente una chica tan fuerte,
pensó desanimado y contuvo su miedo para más tarde. El ruido del agua se dejó
sonar por mucho tiempo, hipnotizado a ambos con su melodía.
-Es que tengo miedo. No sé qué haré si no logro
salir de aquí. Quiero saber la verdad, necesito saber la verdad… - Se quebró
las voz y hundió más cabeza entre sus manos.- No puedes ayudarme, lo sé; pero
que no estés ahí, conmigo, ayudándome…. Será muy difícil.
-Dame tu mano… lo harás bien, no necesitas de mi
ayuda tanto como yo de la tuya.
-¿En serio?- Murmuró con sorpresa, levantando el
rostro y apartando las manos- ¿Por qué lo dices?
-Fácil. Me arriesgue, le creí a una chica y puse
toda mi fe en ella. Permití que me hiciera cuanto era necesario para poder
venir contigo y traerte de vuelta a allá. Te necesito más allá de lo que tú me
necesitas aquí. También te necesito.
Se tomaron las manos mirándose fijamente. Si ella
supiera que era una luz en medio de aquella confusión, lo habría besado. Si el
supiera que era una esperanza que surgía de las dudas, la habría besado. Pero
ninguno hablo de nada, solo se veían fijamente, perdiéndose en sus ojos. Tan
encantados estaban que ninguno se daba cuenta que alguien los observaba.
Aquí es tan tranquilo, que vale la pena hacer esperar
el viaje y quedarme tanto como sea necesario, pensó Sofía.
-Creo que tengo que irme- Dijo José algo
acongojado- Sé que esto es perfecto, pero entre más rápido salgamos de aquí,
mejor.
-Eso es cruel… es muy cruel José….- Agacho la
cabeza un poco y agregó- Eres tan prudente y precavido como antes ¿Cierto?
–Levantó la cabeza y sonrió de manera traviesa- Lo haremos después de que te
mojes un poco- y lo empujo hacia el agua. Primero se sumergieron juntos
despacio, como en cámara lenta, para luego salir y aspirar el aire entre risas
y pataleos. La corriente los jalaba lentamente así que chapotearon en el agua
un buen rato. Ya estaban por salir de agua cuando algo crujió entre los
árboles. El rostro de Sofía se demudó y la diversión fue remplazada por una preocupación
atropellada. Rápidamente, Sofía salió de agua y tomo la mochila, mientras de
las sombras surgía Pilar demacrada y furiosa, alta cuan era y delgada como
nunca, con el pelo lacio enmarcando su perfilado rostro, los grandes ojos
marones mirando con saña, el ceño desafiante, los labios voluptuosos sonriendo
macabramente, tan pálida y (aunque no quisiera admitirlo) hermosa como solía
recordarla en la tierra, en donde ellos vivieron juntos.
-Vaya, vaya, vaya, mírenlos, si parece mentira,
como es que no me había dado cuenta de que…
-¿Qué haces aquí? ¿Cómo saliste?- Mantenían una conversación
con cautela, separadas solo por 3 metros de distancia. José se quedó paralizado
en el rio y miraba anonado como ambas se dirigían con rabia.
-Pues, digamos que eres muy débil y nunca haces las
cosas bien,- sus ojos se desviaron hacia él- ¿Nos vamos? No podemos hacer mucho
por aquí, estando ella presente.
Si voz era un suave ronroneo aterciopelado. Levantó
la mano y se la llevo a la cabeza, toco sus parpados y luego su nariz. Sonrió
más abiertamente y dio un paso hacia José. Al instante, Sofía sacó algo de su
mochila, era un polvo finísimo y rojo y, más sorprendente aun, brillaba como la
grana. Lo lanzo justo al agua, que se tiño un instante de escarlata, y le gritaba
a José:
-¡Llega al final del rio!
-!Nooooo¡
Cuando las aguas turbias se aclararon, la corriente
se hizo demasiado fuerte, arrastrándolo lejos de Sofía, que lo miro llena de
confianza y esperanza, después encaro a Pilar; lo único que alcanzo a asimilar
antes de que el agua se lo llevase fue que Sofía estaba en peligro y Pilar
libre.


hey pork dicen k no se puede comentar???
ResponderEliminarsi yo ssi lo hago!!!1
prrrr...