¡Hola chavos!
DE hoy en adelante escribiré 3 veces por semana, lo mas probable son MIÉRCOLES Y VIERNES, y alguno nota ocasional los fines de semana, así que ya saben. Aquí les dejo el ultimo capitulo. espero les guste!
FANTASMAS III
Tardaron un poco en acostumbrarse al ambiente.
Estaban en una selva y era algo caluroso. La piel se les hacía pegajosa y un
poco mojada. Aspiraban bocanadas de aire, pesado y acalorado; pero aun así lo
sintieron ligero y refrescante. Olía a humedad. A tierra mojada y maleza
fresca. La poca luz que quedaba se filtraba por las exóticas hojas de los árboles
les escarbaba en los parpados, aun así sus ojos se negaban a abrirse y sus
cuerpos a levantarse. Se oía el canto de los insectos, y, de vez en cuando, el
grito nocturno de un ave que se acallaba con lentitud, dejándolos sumidos en el
intermitente reclamo de los bichos al atardecer.
José y Sofía habían escapado de las manos de Pilar
de puro milagro. Cuando Alcanzaron la cima, Sofía se paró en seco al final de
las escaleras para poder acostumbrarse a la luz, sintiendo la brisa en su
rostro, el ruido al atardecer y que el corazón le daba un vuelco; lo que no
sintió fue a José, que viendo a Pilar tan cerca acelero el paso y se estampo
contra ella, empujándola. Ambos cayeron al suelo, rodando como dos troncos
sobre la maleza y las hojas muertas, hasta que chocaron con un árbol, viejo y
seco, que soltó un estrepitoso ruido antes de soltar la corteza desprendida y
reseca sobre ellos.
La luz desaparecía sobre ellos poco a poco, pero no
reaccionaron en un buen rato por que el golpe los había atontado. Sofía se
reanimó primero; soltando unos cuantos quejidos involuntarios movió un poco el
cuerpo, como si se sacudiera tirada sobre aquella maraña de hierbas crujientes;
las alejo de si con un movimiento y luego se incorporó, hincándose y mirando al
rededor para localizar a José. Lo busco desesperadamente, pero no lo vio
enseguida, porque él estaba bajo una gran montaña de polvo, ramitas secas,
hojas muertas y corteza vieja. Cuando su exasperación se hacía más grande, José
soltó un resoplido (porque un bicho se metía en su nariz en ese momento) y
movió lo que lo cubrían unos centímetros. Sofía desenterró rápidamente su
cabeza y suspiro de alivio: estaba bien, solo algo inconsciente, pero bien. Lo
despertó golpeando un poco sus mejillas.
-Vamos chico, no tenemos tiempo para desmayos,
despierta….Vamos.
Logro sacarlo de su aturdimiento unos segundos
después. Algo asustado, se incorporó y salto torpemente, buscando con la mirada
lo que Sofía trataba de ocultar
.
-¿!Donde esta¡? Tenemos que irnos, ya corre ¡¡¡Corre!!!
-Tranquilo, que aún tenemos unos minutos para
preocuparnos por eso. ¿Vez la fosa de allá?- apuntó hacia adelante, a la colina
frente a ellos- Ella está ahí, justo acabamos de salir. Ayúdame con esta
corteza, que no podrá salir si tapamos la fosa antes de que el sol se ponga.
José levantó la corteza más grande que encontró,
era algo pesada, pero no lo suficiente como para que no se pudiera levantar.
-¿Crees que funcione? Esta es algo ligera, no creo
que detenga nada.
Sofía puso los ojos en blanco y contesto:
-No importa lo que sea, es por el rito. Si la
tapamos, ella no pude salir por la noche, hasta que un ser vivo la destape y la
deje salir. Ahora apúrate, se nos ha venido el tiempo encima y es muy tarde,
falta mucho por recorrer.
Llevaron la tapa de corteza a la fosa para
cubrirla; solo por curiosidad, José se asomó un poco y afino su oído esperando
oír algo que le indicara que Pilar aún estaba ahí. Sonó una queja y luego un
sollozo, primero muy débil, y luego se fue haciendo más fuerte y más fuerte,
hasta convertirse en un lamento.
-Está sufriendo mucho. Tal vez deba regresar. ¿Qué
no la oyes?
-Es un truco. No dejes que te engañe. Y no te
inclines demasiado o…
Demasiado tarde. José perdió el equilibrio y casi
cae a a}la fosa. Casi. Se agarró de la roca al filo de la fosa y se impulsó
para atrás. Rodo una vez por el suelo antes de detenerse. Del hoyo salió una
carcajada fuerte y sonora. La burla que se imprimía en ella era maléfica y
aterradora. En la tierra, con el rostro vuelto hacia abajo, José temió por
Sofía, se paró, pálido y sudoroso y echo sobre la fosa la corteza. Ya no se inclinó
y no quiso siquiera ver si ella aún estaba ahí, porque ya sabía que seguía
burlándose de él. Cuando quedo bien tapado, volvió a sonar el lamento triste de
antes, pero José ya no le prestó atención. Fue a sentarse en el suelo, algo
alejado de la fosa y Sofía lo acompaño. Le paso un brazo por los hombros y
susurro a su oído de forma muy cálida.
-No la veremos… Al menos, no en un buen rato.
-No quiero volver a donde ella esta, No recuerdo… Y
a ella no le importa nada. Es cruel.
Recargando su cabeza contra el hombro de él,
suavizo aún más la voz al decir:
-No lo harás, yo te ayudare a evitarlo.
Se dejaron envolver por la noche, que estaba
cayendo en esos instantes. El aire fresco empezó a recorres los árboles,
dejando sus murmullo entre la hojas, llevándose el olor a tierra mojada con él.
Sofía empezó a tiritar, sacando de su estupor a José. Él quería abrazarla.
Quería decirle lo que sentía por ella y cuanto le agradecía que lo hubiera
salvado. Quería perder la cara en el suave y fragante cabello de ella. Pero no
lo hizo, porque tenía miedo de no saber si era correcto. Rompió el silencio con
una voz ronca de la emoción y, aun así, bastante clara y casual.
-Estamos cubiertos de tierra y no sé cuanta
porquería.
Arranco una sonrisa a Sofía. No la vio, porque ella
aun tenía la cabeza reclinada, pero en su hombro sintió el aliento tibio y los
movimientos de su boca. Sofía dejo pasar unos momentos más y después se puso de
pie. Otra vez dinámica y llena de energía, se irguió y puso derecha. Con
determinación tomo la mano de él y le soltó con tono agradable y valiente:
-Nos falta un buen tramo de camino. Andando, que te
pondré al tanto de lo que paso.

Senti que Pilar me acechaba a mi también!
ResponderEliminarMe ha gustado mucho esta entregam espero que sigas escribiendo!
Un beso, ciao!