Me siento traviesa esta semana, gracias a ciertos nuevos amigos, así que decidí poner la mitad de el capitulo (por eso y por que esta muy largo ja ja)
FANTASMAS VII
José no se daba cuenta como gesticulaba y
movía las manos relatando lo que le había pasado; realmente se apasionaba
cuando hablaba y era capaz de transmitir las emociones que sentía. Tanta
energía en el reato dejo a Uey sumergido en la historia y se olvidó por
completo del conjuro Tlanenextilistli: Pilar fue capaz de arrastrar un alma a
este mundo sin que le llegara el tiempo. Lo había hecho sacrificando su vida y
dejando a José en un estado de inconsciencia para lograr traerlo. Logro pasar
por medio de todos los Tlapiani que regían el mundo espiritual y esconderse en
las cavernas oluastli (profundas). Era impresionante que ni el mismo Uey se
diera cuenta de nada. Tras Pilar, la historia de cómo había perfeccionado ese
poder tan estable y grande era mucho más extraordinaria. El problema ahora era
sacar rápidamente a José de ese lugar, porque no era prudente tenerlo ahí
por mucho tiempo o los resultados podrían ser irreparables. Tendría que
recorrer en mundo espiritual hasta encontrar a la doncella y solicitar su
permiso para salir. Pero era tan difícil encontrarla si no eras un Tlapiani que lo
mejor sería dejar que se quedara y no volviera a su vida normal; a menos que….
-Y después desperté aquí. Es todo lo que
puedo decirte. No hay más que agregar, al menos no con mi memoria tan perdida.
-Que interesante. Todo lo que me has
contado me será de gran ayuda para encontrar a siuanauli Pilar. Pero también
necesitare hablar con la otra chica.
-¿Por qué con ella? Solo me quiere ayudar,
¡No ha hecho nada malo!
-¡Vaya consternación que te da al saber
que tengo que hablar con ella! ¿No crees que haya hecho nada malo o sí? ¿Será
que sí ha hecho algo y tú lo escondes?
José frunció el ceño a disgusto. Uey tenía
razón: Sofía no había hecho nada malo y no tenia de que preocuparse. Pero aun
así le consternaba demasiado que ella se encontrara cara a cara con
él. Tal vez era el aspecto o saber que en ese mundo tenia la autoridad para
hacer lo que se le antojara. Pensativo, se llevó la mano a la cabeza y se la
rascó. No había nada de malo en que ellos hablaran. Debía convencerse de eso
ahora que necesitaba la ayuda de Uey. Si no confiaba en él, no podría salir de
aquel lugar.
-De acuerdo- Dijo finalmente clavando la
mirada en los ojos del Tlapiani- Pero no sé para qué querrías hablar con ella
si no ha hecho nada malo.
-Yo tengo mis razones.
-Pero por qué….
-Bueno, ¿Quieres quedarte aquí
cuestionándome o quieres que te cuente lo que sé acerca de Pilar?- Exclamo Uey
interrumpiéndolas protestas de José algo apurado. Necesitaría hablar con los
Tlapiani antes de mandar al muchacho con la doncella. Al ver que José se
quedaba quieto y callado, se levantó de su asiento y miro hacia el horizonte,
dejando a José sentarse en el lugar que él había ocupado.
-Veras, hace mucho tiempo, el mundo
espiritual era tranquilo y seguro. Las almas de los muertos llegaban y nosotros
las dirigíamos a sus destinos. Todo era ordenado y no había problemas grandes o
dificultades que nos preocuparan o alteraran nuestro entorno. En cierto modo
extraño los viejos tiempos; la paz que teníamos para nosotros y para las almas
era deliciosa. Inclusive los entes eran una masa pacifica que se paseaba por
los campos, valles, dunas o ríos mostrándose felices, tranquilos. Vivíamos en
armonía con nuestro entorno, con el mundo, fieles a nuestros trabajos. Pero de
repente, empezaron a llegar más almas de lo normal, almas que no teníamos
certeza si de verdad era su tiempo o cual era su lugar. Comenzamos a investigar
acerca de estos sucesos en las memorias que llegaban, pero solo encontramos
confusión, sangre y miedo. En muchos de esos recuerdos logramos captar hombres
que tenían barba y eran de una tez más blanca. Cargaban palos que disparaban
cositas metálicas y cuchillos largos y afilados; mataban personas: hombres,
mujeres, niños, ancianos, jóvenes, no parecía importarles nada, solo asesinar
personas. Los torturaban para robar sus riquezas, o para tener sus mujeres, o
por el simple hecho de hacerlo. Vimos la crueldad con que destruían pueblos
enteros y esclavizaban a los hombres para sobreexplotarlos y sacar todas las
ganancias. Los trataban peor que animales.- En los ojos de Uey se reflejó la
amargura del pasado, Realmente le resultaba indignante lo que le habían hecho a
esas personas; odiaba con todo su ser a los que se habían hecho llamar
conquistadores y habían acabado con una cultura civilizada de la manera más
cruel.- No pasó mucho tiempo antes de darnos cuenta de cómo esta hermosa y
avanzada cultura se vería aplastada por esos… extranjeros. Después de
asegurarse las riquezas los vencidos, destruyeron los templos, casas, calzadas
y demás edificios que consideraron ofensivos o lugares de culto a deidades
ajenas a las suyas. Les obligaron a olvidar
sus tradiciones y culturas, las raíces de sus familias… Los destruyeron por
avaricia, por ansias de tesoros que realmente no existieron nunca. ..
Una ira flamante resplandecía en la mirada
de Uey. Dirigía la vista a un punto en el infinito, lejos de presente,
sufriendo lo que ellos había sufrido, tratando de salvar lo que aún quedaba.
Pero ya no quedaba nada para cuando lo descubrieron…
-Ya no quedó nada- Se repitió dejando que
José imaginara ese oscuro pasado, sumergido en esa historia tan tremendamente
familiar.
-La conquista…-Suspiró cuando se dio
cuenta de que suceso le estaba hablando- Españoles matando a culetazos a los
indios… por el Tesoro de Moctezuma que nunca existió.
-La avaricia humana es más sorprendente
con el paso del tiempo; siempre habrá algo más bajo que lo que ya existe. Eso
fue lo que pasó haya arriba. La ignorancia nos hacía inútiles aquí abajo, solo
podíamos tratar de calmar el furor y el miedo con que llegaban las almas, solo
eso. Fue demasiado tarde cuando ella llego.
-¿Ella?¿Ella quién?
-La Malinche, le decían- Busco la mirada
de José, sabía que él conocería la historia de la Malinche, pero como los
demás, no conocería la causa de su traición. Relajo el rostro, dándose cuenta
que la plática se volvería mucho más amena desde ese punto, inclusive
interesante para ambas partes.
-Esa mujer… deben odiarla. Les proporcionó
información relevante a los españoles solo por amor. Ella es…
-Ella era humana. Todo el mundo cree saber
porque lo hizo, pero pocos atinan la verdad.
-¿Lo sabes tú?
-Sí, lo sé, como no saberlo si ella mismo
me lo conto. En esta misma roca- Indicó con un movimiento leve de cabeza- llego
hace tiempo atrás: Los Tlapiani estábamos reunidos frente a un ente que nos
contaba su historia en la destrucción del templo al que acudía. Estaba tan
horrorizado por la manera en que murió, que solo hablaba de eso. De repente, en
el horizonte distinguí una figura que se acercaba. Era de talle alto, con el
cabello largo y sedoso, la tez morena se iluminaba con la luz de la luna; una
túnica cubría las curvas de su cuerpo y su rostro reflejaba temor. Con paso
decidido se acercó a la fogata que rodeábamos. Iluminada por el fuego, vimos
que era muy hermosa, con sus ojos grandes y castaños los labios delgadísimos,
la nariz recta y fina y pómulos redondeados. Nos miramos largamente hasta que
el hombre que nos acompañaba grito con enojo
-!Doña Marina! Asesina de mi pueblo,
traidora !Traidora¡
De no haber reaccionado rápido, aquel
hombre le habría asentado un fuerte golpe en la cara. Ella no hizo ningún
movimiento, aunque en su rostro se reflejó el remordimiento y la pena que
cargaba. Tlapiani Aa lo alejo de ahí, mientras que ella se incorporó al centro
del círculo demasiado afligida.
Con un movimiento de manos, Uey señalo
unos palitos que estaban esparcidos en la arena. Al momento los palitos
cobraron vida y se juntaron. Con un leve chasquido, broto un fuego anaranjado
de las ramitas, que empezaron a crujir de manera armónica.
-¡Wooaw! Eso es asombroso!- Gritó
emocionado José- ¿Cómo lo hiciste?
-Muchacho, esta será la primera vez que
veas como se cuentan historias en el mundo espiritual- Dijo Uey con una sonrisa
misteriosa en los labios. Siempre le había gustado como se sorprendían las
almas al ver la forma de relatar de los Tlapiani (Mucho más cuando él lo
hacía). Con diestros movimientos de manos levantó rápidamente un montículo de
arena que fue tomando forma: cabeza, cuello, hombros, brazos; dando como
resultado un cuerpo de mujer. Después, agitando el brazo como si tuviera un
gran abanico, hizo que un chorro de agua de arroyo se deslizara hasta cubrir
parte del cuerpo de la mujer, dando la impresión de un manto ondeante alrededor
de ella. Sacudiendo los dedos largos, Uey logro que parte del fuego flotara por
la arena hasta llegar a la coronilla de la mujer, formando una larga cabellera
abundante y maleable. Para rematar, sopló ligeramente y en la cabeza de la
mujer se formaron las facciones (muy compungidas) de ella. José ahora podía ver
el rostro abatido de La malinche frente a él; la imagen más detallada que
pudiera haber visto en toda su vida, a pesar de que solo media 50 centímetros
de largo. Estaba tan anonado contemplándola, que cuando Uey se sentó a su lado
y le indico con la cabeza que empezara casi se cae para atrás al ver como los
ojos delineados sobre la arena se abrían y la boca emitía un sonoro discurso
con tono atormentado:
-No me gusta que me llamen “Doña Marina”,
no es mi nombre; mi nombre es Malinalli Tenépatl y desciendo de la cultura
Mexica. Sé que todos aquí deben odiarme, y no los culpo, pero deben saber la
verdad acerca de mis acciones.
-¿Por qué deberíamos odiarte? -Pregunto
una figura hecha de agua con una voz dulce y armónica. Ahora había 7 figuras de
distintas formas y materiales alrededor de Malinalli. Todos parecían tan
atentos a ella como José hacia un momento, así que volvió a poner atención al
relato.
-¿No saben lo que está pasando haya
arriba? –Preguntó confundida mirando directamente a el que parecía a un hombre
de tierra.
-No mucho, sabemos que hay una guerra
demasiado fuerte contra los extranjeros, pero solo eso, nada más. ¿Tú sabes que
pasa exactamente?- Respondió una figura de fuego con curvas femeninas y voz
aterciopelada. Malinalli suspiró profusamente y empezó con voz fuerte su triste
historia:


hum!
ResponderEliminarchikosss!!!me less voyyyy
ja jaja
olvidence de mi!!! por k ya no habra mas de esto hasta k lo pueda hacer comercial!!!!!
prrrt, yo se k no me extrañaran ja ja
.... se k no lo haran...¬¬...
yaaa enrcerio necesito leer la proxima parte
ResponderEliminarpublicala porfavooor
atte
un max que acabo sus tareas