Relatos, historias y cuentos.

miércoles, 25 de agosto de 2010

FANTASMAS VII

miércoles, agosto 25, 2010 Posted by Anil , , , , , , 2 comments
Hola chicos!!
Me siento traviesa esta semana, gracias a ciertos nuevos amigos, así que decidí poner la mitad de el capitulo (por eso y por que esta muy largo ja ja)


FANTASMAS VII

José no se daba cuenta como gesticulaba y movía las manos relatando lo que le había pasado; realmente se apasionaba cuando hablaba y era capaz de transmitir las emociones que sentía. Tanta energía en el reato dejo a Uey sumergido en la historia y se olvidó por completo del conjuro Tlanenextilistli: Pilar fue capaz de arrastrar un alma a este mundo sin que le llegara el tiempo. Lo había hecho sacrificando su vida y dejando a José en un estado de inconsciencia para lograr traerlo. Logro pasar por medio de todos los Tlapiani que regían el mundo espiritual y esconderse en las cavernas oluastli (profundas). Era impresionante que ni el mismo Uey se diera cuenta de nada. Tras Pilar, la historia de cómo había perfeccionado ese poder tan estable y grande era mucho más extraordinaria. El problema ahora era sacar rápidamente a José de ese lugar, porque no era prudente tenerlo ahí por mucho tiempo o los resultados podrían ser irreparables. Tendría que recorrer en mundo espiritual hasta encontrar a la doncella y solicitar su permiso para salir. Pero era tan difícil  encontrarla si no eras un Tlapiani que lo mejor sería dejar que se quedara y no volviera a su vida normal; a menos que….

-Y después desperté aquí. Es todo lo que puedo decirte. No hay más que agregar, al menos no con mi memoria tan perdida.

-Que interesante. Todo lo que me has contado me será de gran ayuda para encontrar a siuanauli Pilar. Pero también necesitare hablar con la otra chica.

-¿Por qué con ella? Solo me quiere ayudar, ¡No ha hecho nada malo!

-¡Vaya consternación que te da al saber que tengo que hablar con ella! ¿No crees que haya hecho nada malo o sí? ¿Será que sí ha hecho algo y tú lo escondes?

José frunció el ceño a disgusto. Uey tenía razón: Sofía no había hecho nada malo y no tenia de que preocuparse. Pero aun así le consternaba demasiado que ella se encontrara cara a cara con él. Tal vez era el aspecto o saber que en ese mundo tenia la autoridad para hacer lo que se le antojara. Pensativo, se llevó la mano a la cabeza y se la rascó. No había nada de malo en que ellos hablaran. Debía convencerse de eso ahora que necesitaba la ayuda de Uey. Si no confiaba en él, no podría salir de aquel lugar.

-De acuerdo- Dijo finalmente clavando la mirada en los ojos del Tlapiani- Pero no sé para qué querrías hablar con ella si no ha hecho nada malo.

-Yo tengo mis razones.

-Pero por qué….

-Bueno, ¿Quieres quedarte aquí cuestionándome o quieres que te cuente lo que sé acerca de Pilar?- Exclamo Uey interrumpiéndolas protestas de José algo apurado. Necesitaría hablar con los Tlapiani antes de mandar al muchacho con la doncella. Al ver que José se quedaba quieto y callado, se levantó de su asiento y miro hacia el horizonte, dejando a José sentarse en el lugar que él había ocupado.

-Veras, hace mucho tiempo, el mundo espiritual era tranquilo y seguro. Las almas de los muertos llegaban y nosotros las dirigíamos a sus destinos. Todo era ordenado y no había problemas grandes o dificultades que nos preocuparan o alteraran nuestro entorno. En cierto modo extraño los viejos tiempos; la paz que teníamos para nosotros y para las almas era deliciosa. Inclusive los entes eran una masa pacifica que se paseaba por los campos, valles, dunas o ríos mostrándose felices, tranquilos. Vivíamos en armonía con nuestro entorno, con el mundo, fieles a nuestros trabajos. Pero de repente, empezaron a llegar más almas de lo normal, almas que no teníamos certeza si de verdad era su tiempo o cual era su lugar. Comenzamos a investigar acerca de estos sucesos en las memorias que llegaban, pero solo encontramos confusión, sangre y miedo. En muchos de esos recuerdos logramos captar hombres que tenían barba y eran de una tez más blanca. Cargaban palos que disparaban cositas metálicas y cuchillos largos y afilados; mataban personas: hombres, mujeres, niños, ancianos, jóvenes, no parecía importarles nada, solo asesinar personas. Los torturaban para robar sus riquezas, o para tener sus mujeres, o por el simple hecho de hacerlo. Vimos la crueldad con que destruían pueblos enteros y esclavizaban a los hombres para sobreexplotarlos y sacar todas las ganancias. Los trataban peor que animales.- En los ojos de Uey se reflejó la amargura del pasado, Realmente le resultaba indignante lo que le habían hecho a esas personas; odiaba con todo su ser a los que se habían hecho llamar conquistadores y habían acabado con una cultura civilizada de la manera más cruel.- No pasó mucho tiempo antes de darnos cuenta de cómo esta hermosa y avanzada cultura se vería aplastada por esos… extranjeros. Después de asegurarse las riquezas los vencidos, destruyeron los templos, casas, calzadas y demás edificios que consideraron ofensivos o lugares de culto a deidades ajenas a las  suyas. Les obligaron a olvidar sus tradiciones y culturas, las raíces de sus familias… Los destruyeron por avaricia, por ansias de tesoros que realmente no existieron nunca. ..

Una ira flamante resplandecía en la mirada de Uey. Dirigía la vista a un punto en el infinito, lejos de presente, sufriendo lo que ellos había sufrido, tratando de salvar lo que aún quedaba. Pero ya no quedaba nada para cuando lo descubrieron…

-Ya no quedó nada- Se repitió dejando que José imaginara ese oscuro pasado, sumergido en esa historia tan tremendamente familiar.

-La conquista…-Suspiró cuando se dio cuenta de que suceso le estaba hablando- Españoles matando a culetazos a los indios… por el Tesoro de Moctezuma que nunca existió.

-La avaricia humana es más sorprendente con el paso del tiempo; siempre habrá algo más bajo que lo que ya existe. Eso fue lo que pasó haya arriba. La ignorancia nos hacía inútiles aquí abajo, solo podíamos tratar de calmar el furor y el miedo con que llegaban las almas, solo eso. Fue demasiado tarde cuando ella llego.

-¿Ella?¿Ella quién?

-La Malinche, le decían- Busco la mirada de José, sabía que él conocería la historia de la Malinche, pero como los demás, no conocería la causa de su traición. Relajo el rostro, dándose cuenta que la plática se volvería mucho más amena desde ese punto, inclusive interesante para ambas partes.

-Esa mujer… deben odiarla. Les proporcionó información relevante a los españoles solo por amor. Ella es…

-Ella era humana. Todo el mundo cree saber porque lo hizo, pero pocos atinan la verdad.

-¿Lo sabes tú?

-Sí, lo sé, como no saberlo si ella mismo me lo conto. En esta misma roca- Indicó con un movimiento leve de cabeza- llego hace tiempo atrás: Los Tlapiani estábamos reunidos frente a un ente que nos contaba su historia en la destrucción del templo al que acudía. Estaba tan horrorizado por la manera en que murió, que solo hablaba de eso. De repente, en el horizonte distinguí una figura que se acercaba. Era de talle alto, con el cabello largo y sedoso, la tez morena se iluminaba con la luz de la luna; una túnica cubría las curvas de su cuerpo y su rostro reflejaba temor. Con paso decidido se acercó a la fogata que rodeábamos. Iluminada por el fuego, vimos que era muy hermosa, con sus ojos grandes y castaños los labios delgadísimos, la nariz recta y fina y pómulos redondeados. Nos miramos largamente hasta que el hombre que nos acompañaba grito con enojo

-!Doña Marina! Asesina de mi pueblo, traidora !Traidora¡

De no haber reaccionado rápido, aquel hombre le habría asentado un fuerte golpe en la cara. Ella no hizo ningún movimiento, aunque en su rostro se reflejó el remordimiento y la pena que cargaba. Tlapiani Aa lo alejo de ahí, mientras que ella se incorporó al centro del círculo demasiado afligida.

Con un movimiento de manos, Uey señalo unos palitos que estaban esparcidos en la arena. Al momento los palitos cobraron vida y se juntaron. Con un leve chasquido, broto un fuego anaranjado de las ramitas, que empezaron a crujir de manera armónica.

-¡Wooaw! Eso es asombroso!- Gritó emocionado José- ¿Cómo lo hiciste?

-Muchacho, esta será la primera vez que veas como se cuentan historias en el mundo espiritual- Dijo Uey con una sonrisa misteriosa en los labios. Siempre le había gustado como se sorprendían las almas al ver la forma de relatar de los Tlapiani (Mucho más cuando él lo hacía). Con diestros movimientos de manos levantó rápidamente un montículo de arena que fue tomando forma: cabeza, cuello, hombros, brazos; dando como resultado un cuerpo de mujer. Después, agitando el brazo como si tuviera un gran abanico, hizo que un chorro de agua de arroyo se deslizara hasta cubrir parte del cuerpo de la mujer, dando la impresión de un manto ondeante alrededor de ella. Sacudiendo los dedos largos, Uey logro que parte del fuego flotara por la arena hasta llegar a la coronilla de la mujer, formando una larga cabellera abundante y maleable. Para rematar, sopló ligeramente y en la cabeza de la mujer se formaron las facciones (muy compungidas) de ella. José ahora podía ver el rostro abatido de La malinche frente a él; la imagen más detallada que pudiera haber visto en toda su vida, a pesar de que solo media 50 centímetros de largo. Estaba tan anonado contemplándola, que cuando Uey se sentó a su lado y le indico con la cabeza que empezara casi se cae para atrás al ver como los ojos delineados sobre la arena se abrían y la boca emitía un sonoro discurso con tono atormentado:

-No me gusta que me llamen “Doña Marina”, no es mi nombre; mi nombre es Malinalli Tenépatl y desciendo de la cultura Mexica. Sé que todos aquí deben odiarme, y no los culpo, pero deben saber la verdad acerca de mis acciones.

-¿Por qué deberíamos odiarte? -Pregunto una figura hecha de agua con una voz dulce y armónica. Ahora había 7 figuras de distintas formas y materiales alrededor de Malinalli. Todos parecían tan atentos a ella como José hacia un momento, así que volvió a poner atención al relato.

-¿No saben lo que está pasando haya arriba? –Preguntó confundida mirando directamente a el que parecía a un hombre de tierra.


-No mucho, sabemos que hay una guerra demasiado fuerte contra los extranjeros, pero solo eso, nada más. ¿Tú sabes que pasa exactamente?- Respondió una figura de fuego con curvas femeninas y voz aterciopelada. Malinalli suspiró profusamente y empezó con voz fuerte su triste historia:

2 comentarios:

  1. hum!
    chikosss!!!me less voyyyy
    ja jaja
    olvidence de mi!!! por k ya no habra mas de esto hasta k lo pueda hacer comercial!!!!!
    prrrt, yo se k no me extrañaran ja ja
    .... se k no lo haran...¬¬...

    ResponderEliminar
  2. maxter_skater@hotmail.com4 de junio de 2012 a las 17:37

    yaaa enrcerio necesito leer la proxima parte
    publicala porfavooor
    atte
    un max que acabo sus tareas

    ResponderEliminar